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Las películas centradas en el juego y los casinos siempre han estado relacionadas con la noche, las adicciones, las mafias y las malas compañías, por parte de personajes endeudados. Lo que suele variar es la ciudad en la que se desarrolla la acción (Las Vegas, Montecarlo, Atlantic City, …). En este caso manda el exotismo de Macao, antigua colonia portuguesa y desde 1999 región autónoma de la República Popular China.

 

Nos encontramos ante uno de los títulos a concurso de la Sección Oficial cuyo relato gira en torno a un fracasado jugador británico, bien interpretado por Colin Farrell, que intenta salir del oscuro agujero en el que se encuentra y al que se le presenta una solución por parte de una misteriosa mujer china, que a su vez trabaja en el casino.

Dirige el alemán Edward Berger, quien ha encadenado éxitos brillantes en los últimos años (“Sin Novedad en el Frente”, “Cónclave”). Tanto Berger como Farrell se acercaron a Donosti para su presentación oficial.

Sin embargo, el resultado de “Ballad of a Small Player” (que es cómo se titula originalmente) no está a la altura de las precedentes. A pesar de las brillantes interpretaciones y la espectacular fotografía colorista de la capital oriental del juego, la trama permanece superficial, plana y confusa, no atrapa.

La música la firma, una vez más, Volker Bertelmann, también conocido como Hauschka, quien ya compuso las bandas sonoras anteriores de Berger (Oscar en 1922). Bertelman perteneció a diferentes bandas rock, y fue líder de God's Favorite Dog, antes de dedicarse casi exclusivamente al mundo del cine. La película viene producida por Netflix, lo cual indica que pronto podrá verse en la plataforma correspondiente.DSC_0196.JPG