
Cada vez que veo una película dirigida por Cesc Gay tengo la misma sensación: lo que está pasando en la pantalla podría pasarme a mi o cualquier amigo a mi alrededor. El cine del barcelonés siempre tiene la capacidad de mirar a la gente de esta generación, contar historias reconocibles con problemas cotidianos y hacerlo mediante una sencillez y naturalidad exquisitas. Ello no tiene que ser nada fácil, necesitas buenas dotes de sensibilidad y buen gusto, algo que Gay posee a raudales (“En la Ciudad”, “Una Pistola en Cada Mano”, “Truman”).
En este caso nos cuenta los vaivenes de Eva, una mujer bien situada, que decide dar un cambio a su vida y buscar nuevos compañeros de viaje. Para ello cuenta con la complicidad de una inconmensurable actriz protagonista, Nora Navas (Barcelona 1975), merecedora de todos los premios de la temporada, bien secundada por Juan Diego Boto y Rodrigo de la Serna.
Como en casi todas las películas de Cesc Gay, la música tiene una importancia especial. Aunque hay una banda sonora incidental (Arnau Bataller), suenan docenas de canciones de todo tipo (folk, rock, pop, disco, jazz, …). Algo que gustó a este humilde cronista es que en un momento determinado de la película el dialogo juega con ingenio en torno a títulos de canciones de Bob Dylan (“The Times They Are A-Changin”) y de Leonard Cohen (“Ain't No Cure for Love”); esta última puede escucharse como colofón en la última escena de la película, un inteligente final para una inteligente historia. Un acierto del que sales con la sonrisa en el rostro.
Sin duda, una de las mejores películas del año, en una temporada en la que el cine español se está luciendo con cintas de una calidad superior a la media. Que sigamos así por mucho tiempo.


