
No fue el 2025 un buen año para el cine comercial estadounidense. De los grandes estudios no salió nada que destacara por su calidad, aunque si hubiera que salvar solo un título, este cronista se queda con la última producción firmada por Paul Thomas Anderson, “One Battle After Another”. La trayectoria de Anderson es de las más interesantes en el cine moderno; su cine nunca se parece a sí mismo, siempre busca temas distintos, películas que han hecho de su filmografía una de las más interesantes del momento (“Boogie Nights”, “Magnolia”, “Pozos de Ambición”, “El Hilo Fantasma”, “Licorice Pizza”).
Basada en una novela del genial Thomas Pynchon titulada “Vineland” (1990), la que hoy nos ocupa cuenta las andanzas de un grupo de revolucionarios y su enfrentamiento con las fuerzas de la ley, las cuales emplean métodos poco ortodoxos para combatirlos. Leonardo Di Caprio y Benicio del Toro encarnan a los perseguidos, mientras que un descomunal Sean Penn se encarga de poner rostro al oficial y villano perseguidor.
Una vez más Johnny Greenwood, cada vez más alejado de Radiohead y cada vez más próximo al universo de las bandas sonoras, se ha encargado de la música de una película de este director.
En la última ceremonia de la Academia recibió merecidamente seis Oscars de los trece a los que aspiraba. Muy recomendable si se busca pasar (casi) tres horas entretenidas.


