Basada en la vida de Marty Reisman (Nueva York 1930), quien fuera una de las mayores figuras de la historia en tenis de mesa, llegando a ganar 22 títulos a nivel nacional e internacional, y se convertiría en el más veterano triunfador de torneos en dicho deporte a los 67 años. Su autobiografía (“The Money Player”1974) llegó hasta las manos del también neoyorkino Josh Safdie, quien escribiría el guion y posteriormente dirigiría la película.

 

Fue fácil convencer a la super estrella actual Timothee Chalamet, quien acababa de interpretar brillantemente a un joven Bob Dylan en “Un Completo Desconocido” (que le valió su segunda nominación al Oscar). La película cuenta el ascenso del personaje en los años 50s, sus primeros triunfos, y sus escándalos de todo tipo. Para encarnarlo, Chalamet tuvo que dar intensas clases de ping-pong y prepararse físicamente para así hacerse creíble como jugador de élite. Parece ser que el verdadero Marty era un buscavidas sin escrúpulos, capaz de engañar, timar y abusar de los que le rodeaban con el único objetivo de llegar a la cúspide.

A pesar de estar localizada en los 50s, está cargada de canciones de los 80s (Peter Gabriel, Tears For Fears, New Order, Public Image Ltd, Alphaville, Korgis, …), lo que para este cronista resulta anacrónico. La banda sonora incidental corre a cargo de Daniel Lopatin.

En resumen, promete mucho, pero ofrece poco; a ratos entretiene, a ratos irrita. La película es Timothee Chalamet, pero sus exageraciones y salidas de tono hacen que el conjunto fracase. Es un buen actor, pero de esos a los que hay que contener para que su personaje resulte creíble. Otra vez será.